martes 22 de septiembre de 2009

LOS ERRORES DEL PASADO, un cuento gráfico



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Que lo disfruten.

OÍD, MORTALES - Capítulo 1



Mi primer cómic. Sale en la revista "Presente", que publica la Dirección General de Escuelas. Próximamente, el capítulo 2.

LA CARRETERA DE LOS SUEÑOS, Parte 1: "Un kilómetro"

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sábado 13 de junio de 2009

CAPÍTULO TREINTA Y OCHO: “Cómo debe comportarse un rockero mendocino en un recital ajeno”

Cuando un músico de rock local asiste a un recital de algún colega suyo, se sucede una serie de eventos no del todo saludables para los artistas en cuestión, ya sean tanto espectadores como intérpretes. Porque el hecho de hacer rock se entiende como un acto de rebeldía, sí, pero a veces esa rebeldía suele exagerarse por cuestiones que nada tienen que ver con la música, e irse a la recalcada concha de su madre con extrema facilidad. Entonces, el músico en cuestión (en este caso hablamos del espectador de un show ajeno), presenta conductas inapropiadas que pueden poner en riesgo tanto su imagen como su prestigio; e incluso, hasta su continuidad en el ambiente. Y uno nunca sabe cuándo tendrá que pedir una pedalera prestada.

Con el propósito de preservar las buenas costumbres en un ámbito de armonía y compañerismo, aquí ofrecemos algunas normas como para tener en cuenta.

1- Pagar la entrada. Este, probablemente, sea uno de los pasos más difíciles de concretar. Tan difícil es, que si pasa esta prueba de fuego, el resto puede resultarle más sencillo de lo pensado. Porque es muy probable que el artista piense entrar gratis al recital, acudiendo a la consabida manía de hacerse olímpicamente el pelotudo, o argumentando ser amigo del violero. Error. El autor de este Manual entiende lo traumático de la situación, pero por esa misma razón recomienda cuatro pasos a seguir: A) Averiguar el precio de la entrada; B) Concientizarse de tomar un porrón menos; C) Una vez frente al taquillero del show, introducir su mano en el bolsillo donde depositó el dinero, retirar los billetes y cambiarlos por el papel que certifica su predisposición de cooperar con el futuro de la banda; y D) Evítese el pijoteo de que le hagan descuento por ser músico.

2- Evitar comentarios descalificadores. Es muy probable que usted, desde allí abajo en calidad de espectador, advierta que el baterista de la banda tiene menos oído que Julieta Prandi. Puede ser por varias razones: tal vez los nervios le estén jugando una mala pasada, o quizás, simplemente, sea sordo. En cualquiera de los dos casos, sortee la tentación de decirle ¡Bajáte, culiado! y guárdese los comentarios para realizarlos más tarde, en compañía de aquellos que sabrán apreciar su agudeza crítica.

3- Aplaudir. Si usted es una persona persuasiva, advertirá que la banda, una vez que terminó de tocar una canción, hace un silencio que antecede a la canción siguiente. Esto quiere decir que es el momento de aplaudir. Es un gesto muy sencillo que no suele realizarse con frecuencia. Para su correcta ejecución es importante llevar ambas manos hacia adelante y enfrentar sus palmas como si imitara una letra X. Una vez ubicadas en esta posición, es preciso chocarlas repetidas veces; de lo contrario, no surtirá efecto. (UN SECRETO PARA LOGRAR UN BUEN APLAUSO: si sus manos improvisan la fisonomía de dos cucharas soperas, el sonido será más fuerte aún.)

Para concluir esta idea, y considerando que en los recitales locales hay un alto porcentaje de espectadores músicos, bien vale la pena recordar la máxima del General Perón cuando dijo Para un rockero mendocino no hay nada mejor que otro rockero mendocino.

domingo 22 de marzo de 2009

CAPÍTULO VEINTIDOS: "Frases hechas miserables que un rockero mendocino debe reemplazar"

En el universo del rock local, desde tiempos inmemoriales, una serie de frases hechas miserables han dominado el vocabulario de nuestros músicos, condenándolos a las desgracias personales o grupales que ellas mismas estimulan desde su desafortunado génesis, al punto de hacer desaparecer bandas y sentenciando a los artistas en cuestión a cambiar la Fender Telecaster por un set de peluquería.

Frases hechas, lugares comunes, verdades dolorosas repetidas hasta el cansancio que terminan por destruir la moral de un músico, llevándolo a considerar, ahora un poco más seriamente y en la soledad de su habitación, la posibilidad de presentarse en Operación Triunfo.

No hay por qué torturarse. Si usted es un rockero mendocino, debe dejar de pensar cuándo puta fue que se le ocurrió hacerse músico, acercarse una mañana por la esquina de 9 de julio y Montevideo, y de pie frente a la vidriera de Rosáenz, repetir en voz alta con estoicismo y gallardía “Algún día me voy a comprar esa, y esa, y esa, y esa. Y esa.”

El autor de este manual entiende que dichas frases miserables han sido, son y serán hasta el fin de los tiempos, vigentes e inevitables. Con el objetivo de hacer la vida más llevadera, he aquí un breve listado de frases hechas miserables, para ser reemplazadas por frases hechas generosas, o más bien, “positivas”.

1. Cuando se dice: “¡Micrófono hijo de puta, el acople que se echó!”, hay que interpretar que el micrófono también quiere expresarse. Por ahí no lo hace en la misma escala, pero hay que comprender su excitación. Entonces, conviene decir: “El micrófono tuvo que dar la nota”.

2. Cuando se dice: “Faltan 10 minutos y sólo ha venido mi vieja”, hay que decir “Ya tenemos presidenta del Fan’s Club”.

3. Cuando se dice: “Che, han venido treinta, y veintiocho son invitados”, hay que decir “Esta noche brindaremos… con agua”.

4. Cuando se dice: “El diario Los Andes no sacó la gacetilla” hay que decir “Esta noche daremos un show íntimo”.

5. Cuando se dice: “Muchachos, dejémonos de joder y pongámonos las pilas”, hay que decir “¡Vamo’a tomá un porrón!”

miércoles 14 de enero de 2009

I THINK SO (Sólo para entendidos)

El decorado es el de “Duro de Domar”. En el panel de la derecha, a la diestra del Chavo Fucks, está sentado Daniel Day-Lewis. De pelo corto, elegante traje gris, el tipo ofrece una sonrisa cuando Pettinato lo presenta. A la derecha del actor de “Petróleo Sangriento”, está Elizabeth Mc Govern, estrella de los años 80 que a pesar de su particular belleza, no hizo demasiadas películas. Pero ahí está, parada junto a Day-Lewis, siendo presentada por el ex-Sumo. Está tan bella como entonces. A mí me invade la emoción: estoy viendo, nada más ni nada menos que a la pareja protagonista del film “Expedientes Secretos X”.
Detrás de ellos, de ella, hay como quince tipos, también de pie. Pettinato, como buen anfitrión, los presenta con idéntico respeto: es el plantel del Tomba. No estoy viéndolo por tele: estoy en el estudio.
Entonces Day-Lewis se pone de pie y le da un cachetazo al primero de los jugadores (alguien que no sé quién puede ser dada mi ignorancia futbolera), al que está más próximo a él. El tombino reacciona tarde: se trata de una coreografía mal ensayada. El tipo cae hacia su derecha y el resto del plantel cae como piezas de dominó. Pero el decorado ya no es el de “Duro de Domar”, sino el patio de una escuela mendocina. No distingo qué escuela es, pero tiene un parral sobre nuestras cabezas que nos protege del sol. Entonces aparece el anfitrión, que ya no es Pettinato, sino Alberto Beato. Beato dice que nos acompaña nada más ni nada menos que Pablo Honey, y señala a su izquierda. Y ahí, frente a nosotros, está Pablo Honey. En realidad no se llama así, pero en este momento no me sale el nombre. Es el vocalista de Radiohead, y parece que tiene veinte años menos. Viste una campera de jean con corderito, y tiene una sonrisa ingenua, modesta, carismática. No le advierto su ojo ñeque, esa marca tan característica en su rostro, pero es él, no me cabe ninguna duda. Trato de acordarme de su nombre, porque sé que no es Pablo Honey. Sé que Beato, otra vez y como es su costumbre, le ha escapado como el peor.
La gente se agolpa: yo estoy al borde del escenario del patio de la escuela, que no es un escenario, sino apenas un desnivel de no más de treinta centímetros de altura. Pablo Honey está emocionado: Beato dice que van a galardonarlo. Yo no puedo creerlo: estoy frente al vocalista de Radiohead, tengo que decirle algo. No soy un gran fanático de la banda inglesa, pero ¿cuándo voy a tener otra oportunidad así en la vida? La gente me empuja y de pronto estoy apenas a medio metro de él. Le extiendo la mano. “Man… you are a Master”, le digo sin entender qué estoy diciendo o si estoy diciendo lo que realmente quiero decirle, y Pablo sonríe con calidez, estrechando su diestra. En el medio del quilombo, Beato saca un diploma enrollado y se lo da. Pablo lo recibe y aún con su expresión de sorprendido gratamente, dice “Wow… this is… really good”, y me mira. Y yo, que estoy mirándolo con mi cara surcada por una sonrisa maravillada, me encojo de hombros y le digo “I think so”, en el mismo instante en que él concluye su idea con un idéntico “I think so”. Y quedo flasheado por la coincidencia: hemos dicho al mismo tiempo “I think so”. Él y yo, Pablo Honey e Iñaki Rojas, hemos tenido la misma idea en el mismo instante. Creo que él no lo ha advertido, porque en el preciso momento en que sucedió, el murmullo de la turba que tengo a mis espaldas creció al punto de anular nuestros volúmenes. Pero lo hemos dicho al mismo tiempo, y eso es genial.
Beato, con las bolas chatas de que la gente se agolpe al borde del escenario, pide que me hagan lugar, que yo soy el que conoce a Racconto. Habla de Cristian Racconto, el vicegobernador de Mendoza, que está cruzando el escenario desde el fondo. Beato es el maestro de ceremonias del acto realizado en una escuela donde ha asistido el vicegobernador de la provincia pero como no conoce al funcionario, me manda al frente. Entonces me despierto.

Tuvo que pasar un desvelo a las 6:45 de la mañana, volver a dormirme, volver a despertar; tuvo que pasar un café con leche, un colectivo del grupo 8 y una mañana completamente olvidable en la oficina de Prensa de la Dirección General de Escuelas para darme cuenta de varias cosas:

1- Day-Lewis y McGovern nunca hicieron “Expedientes Secretos X”.
2- Pablo Honey es el nombre del primer disco de Radiohead.
3- El vocalista de Radiohead es Thom Yorke.
4- Alberto Beato no aprende más. Ni en la realidad ni en mis sueños.
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jueves 8 de enero de 2009

ALGUIEN TENÍA QUE HACERLO (Parte III: "Breve comentario sobre la perdurabilidad del pesebre")

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