En el universo del rock local, desde tiempos inmemoriales, una serie de frases hechas miserables han dominado el vocabulario de nuestros músicos, condenándolos a las desgracias personales o grupales que ellas mismas estimulan desde su desafortunado génesis, al punto de hacer desaparecer bandas y sentenciando a los artistas en cuestión a cambiar la Fender Telecaster por un set de peluquería.
Frases hechas, lugares comunes, verdades dolorosas repetidas hasta el cansancio que terminan por destruir la moral de un músico, llevándolo a considerar, ahora un poco más seriamente y en la soledad de su habitación, la posibilidad de presentarse en Operación Triunfo.
No hay por qué torturarse. Si usted es un rockero mendocino, debe dejar de pensar cuándo puta fue que se le ocurrió hacerse músico, acercarse una mañana por la esquina de 9 de julio y Montevideo, y de pie frente a la vidriera de Rosáenz, repetir en voz alta con estoicismo y gallardía “Algún día me voy a comprar esa, y esa, y esa, y esa. Y esa.”
El autor de este manual entiende que dichas frases miserables han sido, son y serán hasta el fin de los tiempos, vigentes e inevitables. Con el objetivo de hacer la vida más llevadera, he aquí un breve listado de frases hechas miserables, para ser reemplazadas por frases hechas generosas, o más bien, “positivas”.
1. Cuando se dice: “¡Micrófono hijo de puta, el acople que se echó!”, hay que interpretar que el micrófono también quiere expresarse. Por ahí no lo hace en la misma escala, pero hay que comprender su excitación. Entonces, conviene decir: “El micrófono tuvo que dar la nota”.
2. Cuando se dice: “Faltan 10 minutos y sólo ha venido mi vieja”, hay que decir “Ya tenemos presidenta del Fan’s Club”.
3. Cuando se dice: “Che, han venido treinta, y veintiocho son invitados”, hay que decir “Esta noche brindaremos… con agua”.
4. Cuando se dice: “El diario Los Andes no sacó la gacetilla” hay que decir “Esta noche daremos un show íntimo”.
5. Cuando se dice: “Muchachos, dejémonos de joder y pongámonos las pilas”, hay que decir “¡Vamo’a tomá un porrón!”